La Suprema Corte de Justicia (SCJ) declaró que el gravamen impuesto sobre los dividendos y utilidades fictos es constitucional.

La Ley No 19.438 de 14 de octubre de 2016 (Ley de Rendición de Cuentas) dispuso que se gravaran con el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto a la Renta de los No Residentes (IRNR), en carácter de dividendos o utilidades fictos, la renta neta fiscal gravada por el Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE), generada a partir de los ejercicios iniciados desde el 1o de julio de 2007 y que al cierre de cada ejercicio fiscal presente una antigüedad mayor a tres ejercicios.2

Antes de la Ley No 19.438, los dividendos o utilidades se gravaban con IRPF o IRNR (según el accionista o socio fuera residente o no residente) en ocasión de su distribución. Si la sociedad decidía no distribuir dividendos o utilidades –cosa que podía suceder a menudo con el fin de autofinanciarse-- esos resultados acumulados no eran objeto de imposición.

La ley consagra una ficción, consistente en establecer que los resultados acumulados, con determinada antigüedad, deben considerarse distribuidos, y por tanto, gravados por los impuestos referidos.

Este cambio en las reglas de juego generó diversos cuestionamientos en cuanto a la constitucionalidad de la norma, por lo que era de esperarse que algún contribuyente planteara una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia.

En el caso comentado, la acción de inconstitucionalidad fue promovida por una sociedad contribuyente de IRAE -- que tenía resultados acumulados-- y su accionista, una sociedad del exterior.

Los agravios de las accionantes se centraron, fundamentalmente, en la infracción de los principios de capacidad contributiva –corolario del principio de igualdad-- y de seguridad jurídica.

A juicio de los actores, el impuesto no respeta el principio de capacidad contributiva porque los dividendos fictos no son verdaderos dividendos; se estaría gravando una renta ficticia. El hecho de hacer que las sociedades paguen impuesto sobre los resultados acumulados que tengan una antigüedad mayor a tres años determina que se grave una renta (dividendo) que no existe y que puede no llegar a existir nunca (ej. en el caso de pérdidas). Concluyeron que se afecta el principio de capacidad contributiva porque, o bien se grava una manifestación de riqueza de los accionistas no realizada y eventual, o bien se disfraza de un nuevo hecho generador, lo que en realidad es un aumento del IRAE.

La norma también fue atacada por considerarla retroactiva y vulnerar el principio de seguridad jurídica, en tanto proyecta sus efectos hacia el pasado a fin de gravar, bajo la ficción de dividendos o utilidades, los resultados acumulados generados en ejercicios iniciados a partir del 1o de julio de 2007. Según los accionantes, ellos resolvieron privarse durante años de las utilidades a fin de financiar el funcionamiento de la sociedad y ahora la norma los obliga a 

pagar un impuesto sobre una renta que nunca usufructuaron (y que puede suceder que en el futuro tampoco lleguen a usufructuar).

La Suprema Corte de Justicia no compartió ninguno de los argumentos de los demandantes. Entendió que sí se grava una determinada capacidad contributiva, la que se manifiesta en la existencia de los resultados fiscales y contables sin distribuir con una antigüedad mayor a tres años. Si bien la norma establece una suerte de ficción antielusiva con el fin de anticipar el devengo del impuesto de los socios o accionistas, no por ello –entiende la Corte-- se estaría gravando una capacidad contributiva inexistente.

Tampoco acogió el agravio referente a la irretroactividad de las normas tributarias y la afectación de la seguridad jurídica. A criterio de la Corte, la ley grava un activo de la sociedad (los resultados acumulados) existente al momento de su entrada en vigencia. Los accionantes confunden el momento de generación de la renta con el resultado de esa obtención, que sería la tenencia de un activo (los resultados acumulados), que sería lo que en definitiva se estaría gravando. Por eso concluye que la referencia a ejercicios anteriores para determinar la cuantía de los resultados acumulados existentes que quedarán alcanzados por el impuesto, no supone una aplicación retroactiva de la ley.

Finalmente, también descartó que se violente el principio de igualdad. Todos los contribuyentes son tratados de la misma manera. Si tienen resultados acumulados con la antigüedad exigida por la norma pagarán el tributo sobre los dividendos fictos. Si ya distribuyeron dividendos o utilidades, se suponen que abonaron el impuesto correspondiente al recibirlos, por lo que tendrán menos resultados acumulados sobre los cuales pagar el impuesto.

1 Sentencia No 141/2018 de 5 de marzo de 2018. Con posterioridad, la Suprema Corte de Justicia ratificó su postura en las Sentencias No 283/2018 de 2 de abril de 2018 y No 293/2018 de 5 de abril de 2018.
2 El artículo 164 de la Ley No 19.438 introdujo el artículo 16 Bis (“Dividendos y Utilidades Fictos”) al Título No 7 del Texto Ordenado (IRPF), y el artículo 170 hizo lo propio en el Título No 8 del Texto Ordenado (IRNR), introduciendo el artículo 12 bis (“Dividendos y Utilidades Fictos”). Ambas disposiciones tienen, en lo sustancial, el mismo texto.

Etiquetas
Reporte

volver / ver más noticias

Subscribe and Receive all Our News