Una opinión no exenta de polémica: para la DGI, la transferencia de cuotas sociales de una sociedad constituida en Uruguay y redomiciliada en el exterior genera una renta de fuente uruguaya (Consulta Nº 6.089 de 22 de junio de 2018)

La transferencia de cuotas sociales de una sociedad constituida en Uruguay y redomiciliada en el exterior genera una renta de fuente uruguaya (Consulta No 6.089 de 22 de junio de 2018).

Una sociedad de responsabilidad limitada con inmuebles rurales en el país, en proceso de redomiciliación en el exterior (en adelante, “la SRL” o “la Consultante”), consultó a la Dirección General Impositiva (DGI) si la enajenación de las cuotas sociales, realizada una vez que se haya concluido el proceso de redomiciliación, es decir, una vez que se haya convertido en una sociedad no residente, estaría gravada por impuesto a la renta en Uruguay (“la Consulta”).

La Consultante adelantó opinión fundada en el sentido de que la renta que obtendrían los socios por la enajenación de sus participaciones sociales no debía tributar impuesto a la renta en Uruguay. Si bien en el texto publicado por la DGI de la Consulta no lo aclara, se colige que para la Consultante la renta que obtendrían los socios por la enajenación de sus cuotas sociales sería una renta de fuente extranjera.

La respuesta de la DGI fue contraria a la de la Consultante. A su juicio, la renta derivada de la transferencia de las cuotas sociales constituía una renta de fuente uruguaya y, por consiguiente, estaba gravada por impuesto a la renta.

La DGI hizo caudal de anteriores consultas en las que fijó posición sobre la fuente de la renta derivada de valores mobiliarios. Sobre el punto, la DGI ha entendido que los valores mobiliarios se reputan ubicados en el lugar donde fueron emitidos, el cual se considera el domicilio del emisor. En suma, la fuente de la renta derivada de ellos se encuentra asentada en el lugar del domicilio de su emisor, independientemente del lugar físico donde se encontraren los títulos.

En mérito a ello, la DGI concluyó en el caso que, con plena independencia del trámite vinculado a la redomiciliación en el exterior de la SRL, la transferencia de las cuotas sociales determina para su titular (el socio) la obtención de rentas de fuente uruguaya.

La consulta comentada plantea algunas vacilaciones.

En primer lugar, la DGI no especifica en la Consulta si considera que las cuotas sociales de la Consultante se encuentran situadas en Uruguay porque fueron emitidas en Uruguay al momento de constitución de la sociedad.

Tradicionalmente se ha asociado al lugar de emisión de los títulos con el domicilio del emisor, por lo que habría que suponer (dado que la Consulta no lo aclara) que la DGI ha entendido que las cuotas sociales se encontrarían radicadas en Uruguay porque, al momento de su emisión, la SRL tenía su domicilio en Uruguay. De lo contrario, resultaría contradictorio sostener que las cuotas sociales se encuentran radicadas en Uruguay cuando la SRL que las emitió tiene su domicilio radicado en el exterior (como consecuencia de la redomiciliación).

En segundo lugar, aun admitiendo como presupuesto el entendimiento referido anteriormente, la conclusión de la DGI no estaría exenta de posibles cuestionamientos.

Sin querer ingresar en aspectos jurídicos relativos a la redomiciliación – lo que excedería el alcance de este análisis--, conviene mencionar que generalmente la jurisdicción que recibe a la sociedad que se redomicilia exige la adopción de un nuevo estatuto, lo cual constituye una suerte de “reconstitución” de la sociedad en la jurisdicción de destino (algo similar a lo que prescribe el art. 198 de nuestra ley de sociedades comerciales). Ello exige muchas veces no solamente adoptar un nuevo estatuto social, sino además adecuar el capital social a las exigencias del ordenamiento jurídico del país de destino. Esto conlleva habitualmente la emisión de nuevos títulos de participación patrimonial en sustitución de los anteriores. La propia DGI ha reconocido en anteriores consultas que verificada la redomiciliación de la sociedad, la misma estará sujeta en cuanto a su funcionamiento como sociedad comercial a las leyes del nuevo domicilio adoptado (ej. Consultas No 5874, 5876 y 5877, entre otras).

Por consiguiente, en la hipótesis de que la redomiciliación implique la “reconstitución” de la sociedad en el país en el que se redomicilia y la emisión de nuevos títulos de participación patrimonial, resultaría ciertamente cuestionable sostener que los títulos de participación de la sociedad redomiciliada se encuentran situados en Uruguay.

En tercer lugar, el criterio de la DGI sería aún más cuestionable si se lo pretendiera aplicar a las nuevas emisiones de cuotas sociales que, ya en

pleno funcionamiento en la nueva jurisdicción, realizare en el futuro la sociedad como consecuencia de aumentos de capital (verificados en la nueva jurisdicción). En ese caso, resultaría irrefutable el argumento de que las cuotas sociales habrían sido emitidas en el país del nuevo domicilio de la sociedad, es decir, en el exterior. Siguiendo el criterio de la DGI, ello nos llevaría a concluir que estas nuevas cuotas sociales se encontrarían situadas en el país del nuevo domicilio de la sociedad, lo que determinaría que la renta derivada de estas sería claramente de fuente extranjera.

Esto último podría llevar a la absurda situación de que alguna de las cuotas sociales –las emitidas originariamente en ocasión de la constitución de la sociedad— se consideraren situadas en Uruguay (pues ahí se encontraba domiciliada la sociedad al momento de la emisión), y otras –las emitidas en el país de redomiciliación— se consideraren situadas en el país del nuevo domicilio de la sociedad. Ello supondría que según cuales fueren las cuotas sociales que se transfirieren, la renta podría ser de fuente uruguaya o de fuente extranjera. Lo que también no dejaría de generar cierta perplejidad. 

Etiquetas
Reporte

volver / ver más noticias

Suscríbase y Reciba Nuestro Newsletter